coleccionistadeamores
coleccionistadeamores:

Tóxico (Segunda Parte)
.
.
.
 
El estacionamiento del departamento de policía estaba desierto, a excepción de una joven pareja que caminaba entre los autos tomados de la mano. Apenas hacia unos pocos minutos la joven chica había sido sometida a un agotador interrogatorio y lo único que le apetecía era dormir en su cama plácidamente, por otro lado el chico lo único que quería era desaparecer como lo había hecho Kim Hee Chul, pero era demasiado cobarde. 
 
Abordaron el pequeño auto que los esperaba en el frio de la noche, tan pronto el vehículo se puso en marcha Hee Sook recargo su cabeza sobre la ventanilla y dejo que sus pensamientos volaran. El detective Park había estado muy cerca de la verdad, como bien lo expreso; algunas veces las apariencias engañan y esta vez no había sido la excepción, afortunadamente ella era una muy buena mentirosa.
 
Primera mentira. Kim Hee Chul, el hombre del que se enamoró, si a lo que sentía podía llamarse de esa forma, era más bien una obsesión, algo enfermizo. Desde que lo vio por primera vez, decidió que sería para ella, lo observaba a lo lejos, aparecía en las fiestas que el asistía, de una forma u otra quería adentrarse en su vida, pero el jamás mostro interés alguno. Hasta esa noche donde él comenzó a devolver sus miradas, intrigado por la pequeña chica que lo seguía a todas partes con la mirada.
 
– ¿Cómo te llamas?– Le pregunto con una media sonrisa en su apuesto rostro.
 
–Hee Sook– contesto – ¿Por qué viniste hasta mí?
 
–Porque has estado mirándome toda la noche– dijo con tono arrogante
 
–No es un crimen mirar, no he tocado nada… Todavía.
 
Sin mucho esfuerzo terminaron en su departamento enredados el uno en el otro.
 
Segunda Mentira. Las discusiones entre ellos se fueron haciendo más, y más frecuentes. Lo más molesto fue cuando se enteró el porqué de las ausencias de Hee Chul, quien cansado de las insanas actitudes de su pareja, busco refugió en el mejor amigo de esta, convirtiéndolo en su confidente.
 
Tercera Mentira. Agotado mentalmente de la relación con Hee Sook, Hee Chul pidió su traslado al extranjero.
 
–Todavía puedes negarte– Le dijo con esperanza
 
–Es una gran oportunidad.
 
– ¿A caso no me amas?
 
–Lo hago porque te amo.
 
Tras prometer que volverían a estar juntos, subió a su auto y se alejó dejando a una triste Hee Sook la cual le llamaba y mandaba mensajes a diario, los cuales al principio respondía, pero conforme el tiempo empezó a transcurrir dejo de responder. Una vez más él se convenció de que lo que hacía era por el amor que sentía por ella, alejándose ella podría encontrar ayuda, su relación no era sana para ninguno de los dos.
 
Cuarta Mentira. Hacía apenas dos semanas que ella se había enterado del regreso de Hee Chul, pero lo que provoco más su ira fue que se descubrió que todo este tiempo seguía manteniendo comunicación con Young Jae y había sido el primero en visitar tras su llegada, a él, quien fuera su mejor amigo desde la infancia, hasta apenas tres meses cuando su relación paso del plano amistoso al amoroso. Lo llamo, tenía que verlo, pero él se negó.
 
–¿Si nos encontramos una vez más me dejaras tranquilo?
 
Quinta mentira. No podía permitir que Young Jae se enterase que vería nuevamente a Hee Chul, la cita en el hotel fue su idea, estaba decidida a todo, no perdería a su pareja por nada ni por nadie. No le fue difícil conseguir un sedante debido a su trabajo como voluntaria en aquella pequeña clínica, en cuanto Hee Chul le abrió la puerta apuñalo su cuello con la pequeña jeringa escondida en su mano, El forcejeo comenzó, el tratando de llegar al teléfono, ella tratando de detenerlo, pero sus esfuerzos fueron en vano tras dos minutos el medicamento cumplió su función y Hee Chul se desplomó en medio de la habitación, con esfuerzo lo arrastro hasta la cama donde lo ato.
 
Se miró las marcas en el brazo, no era la primera vez que su cuerpo era herido, pero si la primera vez que no había sido ella quien lo hiciese, porque pese a todas las discusiones Kim Hee Chul jamás le pondría una mano encima, en cambio, si la única manera de mantenerlo a su lado, era lastimándose ella misma, no le importaba en lo más mínimo.
 
–Tenías razón después de todo, no eras bueno para mí– le dijo viéndolo desde el sillón cuando Hee Chul recupero la conciencia
 
 –Se te olvido decirme acerca de que tu amistad con Young Jae seguía– lo miro frio.
 
–No sé de qué hablas…
 
–¡No mientas!– Se alteró –no voy a permitir que lo corrompas, él no es como tú.
 
–Tienes razón, él no es como yo, es demasiado bueno para ti. ¡Tú eres una maldita loca!
 
–¡Cállate! ¡No voy a permitir que me lo robes!
 
–¿De que estas hablando? ¿Sabe lo que me dijo? Que no puede dejarte. Que no le dejas dejarte. Ni siquiera sabe cómo terminó contigo. Con esa apariencia de niña buena atraes a las personas y las aprisionas. Haces que se sientan culpables por ti, pero en realidad la única mala eres tú.
 
–Yo no soy mala. Soy la única que ha sabido amar de verdad. Tú no sabes nada de eso ¡Tú me mentiste! ¡Me engañaste! ¡Dijiste que me amabas y que volveríamos a estar juntos! ¡Mentiroso! Y ahora quieres dejarme sin Young Jae también
 
– ¡No te das cuenta de nada! Young Jae está enamorado de alguien más, pero tú eres tan dependiente que le fuiste consumiendo hasta atraparlo. Antes de que se diera cuenta estaba contigo y no podía dejarte.
 
–Nosotros tenemos una hermosa relación, no quieras ensuciarla con tus mentiras.
 
–¡Estas mal Sook! ¿No te das cuenta? Yo sé que en alguna parte debe existir eso que vi en ti, recapacita, todavía estas a tiempo. Quédate conmigo, yo te cuidaré, deja ir a Young Jae
 
– Él es mejor que tú.
 
–Pero tú me quieras más a mí ¿verdad?
 
Ella agacho la mirada.
 
–Ven conmigo, yo también te amo. Te perdono por todo esto.
 
Hee Sook se subió arriba de la cama y le desato las manos. Unieron sus labios, los cuales se amoldaron perfectos a los del otro, como si el tiempo que estuvieron separados no hubiese existido, se entregaron al amor olvidándose de todo lo demás.
 
 
Sexta y última mentira. El auto de Hee Chul se dirigía a las afueras de la ciudad, rentarían una cabaña para alejarse de todos por unos días ya después pensarían que hacer, era de madrugada y aun no estaba claro, Hee Chul tenía que ser muy cuidadoso si no quería salirse de la carretera. Miro a Hee Sook quien sostenía una pequeña maleta con licor y alimentos para los días que pasarían aislados, la chica se hallaba pensativa.
 
–Empezaremos de nuevo… esto que paso lo dejaremos en el pasado y lo olvidaremos
 
–Detén el auto.
 
–¿Para qué?
 
–Detén el auto.
 
Suspiro y detuvo el auto a un lado de la carretera desierta. Hee Sook salió del auto, así es que no le quedó más remedio que imitarla, su unió a ella en la parte trasera del auto.
 
– ¿Qué pasa?
 
– Tome una decisión.
 
 –¿Qué decisión? ¿De qué hablas?
 
– He decidido quedarme con él.
 
 –¿Qué?
 
– Lo prefiero a él.  Me doy cuenta que contigo nunca seré feliz. Siempre me preocupare de que un día decidas volver a dejarme– la mirada que le dio logró estremecerlo –Mientras tú existas yo no estaré jamás en paz.
 
 Sacó de su bolsillo una jeringa.
 
–Así no sufrirás.
 
 –¡¿Qué haces?!
 
Lo empujo contra el auto para que cayera. Cuando estuvo en el piso se sentó sobre él, sosteniendo sus brazos con sus piernas encima. Le quito la tapa a la jeringa y se la inyecto en el cuello.
 
–¡No me hagas esto!- le suplicaba! Se sacudió y logro apartarla de encima.
 
Ella cayó hacia un costado, Golpeándose con una piedra la cual abrió una pequeña herida sangrante en su sien derecha. Con el golpe quedo algo atontada, entonces él vio la oportunidad de rematarle y se puso encima de ella para golpearla de nuevo en la cabeza con la piedra pero no pudo hacerlo. Quedo inmóvil dudando, mirándole con dolor. Luego dejo caer la piedra y él también se dejó caer a su lado.
 
– Voy a morir ¿verdad?
 
–Si…
 
– Supongo que este es el final para mí… ¿sabes? Yo realmente te amaba. Si tuviera valor te mataría, pero soy un cobarde y dejaré a Young Jae a su suerte contigo… Si tuviera valor trataría de sobrevivir… pero tengo miedo de lo que viene después… vivir con esto. Al final eras tú la persona que yo amaba… no soporto saber que me has hecho esto… supongo que lo negaré hasta estar muerto.
 
_ –No te matara, te adormecerá. Te iba a matar con mis manos, era para que no sufrieras… después de lo que vivimos juntos, no quería que el dolor borrara de tu piel mis besos y mis caricias.
 
–¿No voy a morir?
 
–No, con eso.
 
 –Pero no me vas a dejar ir ¿verdad?
 
Ella negó con la cabeza.
 
 –No quiero que te ensucies más las manos. Ya puedo sentir la droga haciendo efecto, supongo que dentro de algunos minutos me desmallaré. No va a haber necesidad de que seas tú la que acabe conmigo.
 
–Lo lamento, hubiese querido que las cosas fueran de otra manera… yo también te amo.
 
 –Prométeme que no le harás esto a Young Jae no importa lo que pase.
 
 –Lo prometo.
 
Sonrió y la beso.
 
Con dificultad se puso en pie, se acercó al auto y saco la maleta del interior. La abrió para sacar las botellas de alcohol y algunas jeringas, se inyecto y tomo un sorbo de licor y esparció un poco por el suelo de vehículo, los envases vacíos los aventó a la parte trasera y le devolvió la maleta a la chica. Se subió al auto y partió. No paso mucho hasta que el auto perdió el control, desde donde se encontraba Hee Sook pudo ver cuando derrapo y callo al barranco. Tras susurrarle un te amo al viento, partió con el sol a punto de salir.
 
 
 
Regreso su mente al presente, Young Jae conducía por las calles de la ciudad, giro para verla con una sonrisa nerviosa al sentir la mano de la chica sobre la suya. 
 
–Me amaras y te quedaras para siempre conmigo- le miro- ¿entiendes?
 
Young Jae asintió algo asustado.
 
Ella sonrió, esta vez si iba a ser feliz.

 

Uy ésta chica dá miedo,está mal…desequilibrada..una pena que hee chul no haya tenido la fuerza y el valor para quedarse y luchar…

coleccionistadeamores:

Tóxico (Segunda Parte)

.

.

.

 

El estacionamiento del departamento de policía estaba desierto, a excepción de una joven pareja que caminaba entre los autos tomados de la mano. Apenas hacia unos pocos minutos la joven chica había sido sometida a un agotador interrogatorio y lo único que le apetecía era dormir en su cama plácidamente, por otro lado el chico lo único que quería era desaparecer como lo había hecho Kim Hee Chul, pero era demasiado cobarde.

 

Abordaron el pequeño auto que los esperaba en el frio de la noche, tan pronto el vehículo se puso en marcha Hee Sook recargo su cabeza sobre la ventanilla y dejo que sus pensamientos volaran. El detective Park había estado muy cerca de la verdad, como bien lo expreso; algunas veces las apariencias engañan y esta vez no había sido la excepción, afortunadamente ella era una muy buena mentirosa.

 

Primera mentira. Kim Hee Chul, el hombre del que se enamoró, si a lo que sentía podía llamarse de esa forma, era más bien una obsesión, algo enfermizo. Desde que lo vio por primera vez, decidió que sería para ella, lo observaba a lo lejos, aparecía en las fiestas que el asistía, de una forma u otra quería adentrarse en su vida, pero el jamás mostro interés alguno. Hasta esa noche donde él comenzó a devolver sus miradas, intrigado por la pequeña chica que lo seguía a todas partes con la mirada.

 

– ¿Cómo te llamas?– Le pregunto con una media sonrisa en su apuesto rostro.

 

–Hee Sook– contesto – ¿Por qué viniste hasta mí?

 

–Porque has estado mirándome toda la noche– dijo con tono arrogante

 

–No es un crimen mirar, no he tocado nada… Todavía.

 

Sin mucho esfuerzo terminaron en su departamento enredados el uno en el otro.

 

Segunda Mentira. Las discusiones entre ellos se fueron haciendo más, y más frecuentes. Lo más molesto fue cuando se enteró el porqué de las ausencias de Hee Chul, quien cansado de las insanas actitudes de su pareja, busco refugió en el mejor amigo de esta, convirtiéndolo en su confidente.

 

Tercera Mentira. Agotado mentalmente de la relación con Hee Sook, Hee Chul pidió su traslado al extranjero.

 

–Todavía puedes negarte– Le dijo con esperanza

 

–Es una gran oportunidad.

 

– ¿A caso no me amas?

 

–Lo hago porque te amo.

 

Tras prometer que volverían a estar juntos, subió a su auto y se alejó dejando a una triste Hee Sook la cual le llamaba y mandaba mensajes a diario, los cuales al principio respondía, pero conforme el tiempo empezó a transcurrir dejo de responder. Una vez más él se convenció de que lo que hacía era por el amor que sentía por ella, alejándose ella podría encontrar ayuda, su relación no era sana para ninguno de los dos.

 

Cuarta Mentira. Hacía apenas dos semanas que ella se había enterado del regreso de Hee Chul, pero lo que provoco más su ira fue que se descubrió que todo este tiempo seguía manteniendo comunicación con Young Jae y había sido el primero en visitar tras su llegada, a él, quien fuera su mejor amigo desde la infancia, hasta apenas tres meses cuando su relación paso del plano amistoso al amoroso. Lo llamo, tenía que verlo, pero él se negó.

 

–¿Si nos encontramos una vez más me dejaras tranquilo?

 

Quinta mentira. No podía permitir que Young Jae se enterase que vería nuevamente a Hee Chul, la cita en el hotel fue su idea, estaba decidida a todo, no perdería a su pareja por nada ni por nadie. No le fue difícil conseguir un sedante debido a su trabajo como voluntaria en aquella pequeña clínica, en cuanto Hee Chul le abrió la puerta apuñalo su cuello con la pequeña jeringa escondida en su mano, El forcejeo comenzó, el tratando de llegar al teléfono, ella tratando de detenerlo, pero sus esfuerzos fueron en vano tras dos minutos el medicamento cumplió su función y Hee Chul se desplomó en medio de la habitación, con esfuerzo lo arrastro hasta la cama donde lo ato.

 

Se miró las marcas en el brazo, no era la primera vez que su cuerpo era herido, pero si la primera vez que no había sido ella quien lo hiciese, porque pese a todas las discusiones Kim Hee Chul jamás le pondría una mano encima, en cambio, si la única manera de mantenerlo a su lado, era lastimándose ella misma, no le importaba en lo más mínimo.

 

–Tenías razón después de todo, no eras bueno para mí– le dijo viéndolo desde el sillón cuando Hee Chul recupero la conciencia

 

 –Se te olvido decirme acerca de que tu amistad con Young Jae seguía– lo miro frio.

 

–No sé de qué hablas…

 

–¡No mientas!– Se alteró –no voy a permitir que lo corrompas, él no es como tú.

 

–Tienes razón, él no es como yo, es demasiado bueno para ti. ¡Tú eres una maldita loca!

 

–¡Cállate! ¡No voy a permitir que me lo robes!

 

–¿De que estas hablando? ¿Sabe lo que me dijo? Que no puede dejarte. Que no le dejas dejarte. Ni siquiera sabe cómo terminó contigo. Con esa apariencia de niña buena atraes a las personas y las aprisionas. Haces que se sientan culpables por ti, pero en realidad la única mala eres tú.

 

–Yo no soy mala. Soy la única que ha sabido amar de verdad. Tú no sabes nada de eso ¡Tú me mentiste! ¡Me engañaste! ¡Dijiste que me amabas y que volveríamos a estar juntos! ¡Mentiroso! Y ahora quieres dejarme sin Young Jae también

 

– ¡No te das cuenta de nada! Young Jae está enamorado de alguien más, pero tú eres tan dependiente que le fuiste consumiendo hasta atraparlo. Antes de que se diera cuenta estaba contigo y no podía dejarte.

 

–Nosotros tenemos una hermosa relación, no quieras ensuciarla con tus mentiras.

 

–¡Estas mal Sook! ¿No te das cuenta? Yo sé que en alguna parte debe existir eso que vi en ti, recapacita, todavía estas a tiempo. Quédate conmigo, yo te cuidaré, deja ir a Young Jae

 

– Él es mejor que tú.

 

–Pero tú me quieras más a mí ¿verdad?

 

Ella agacho la mirada.

 

–Ven conmigo, yo también te amo. Te perdono por todo esto.

 

Hee Sook se subió arriba de la cama y le desato las manos. Unieron sus labios, los cuales se amoldaron perfectos a los del otro, como si el tiempo que estuvieron separados no hubiese existido, se entregaron al amor olvidándose de todo lo demás.

 

 

Sexta y última mentira. El auto de Hee Chul se dirigía a las afueras de la ciudad, rentarían una cabaña para alejarse de todos por unos días ya después pensarían que hacer, era de madrugada y aun no estaba claro, Hee Chul tenía que ser muy cuidadoso si no quería salirse de la carretera. Miro a Hee Sook quien sostenía una pequeña maleta con licor y alimentos para los días que pasarían aislados, la chica se hallaba pensativa.

 

–Empezaremos de nuevo… esto que paso lo dejaremos en el pasado y lo olvidaremos

 

–Detén el auto.

 

–¿Para qué?

 

–Detén el auto.

 

Suspiro y detuvo el auto a un lado de la carretera desierta. Hee Sook salió del auto, así es que no le quedó más remedio que imitarla, su unió a ella en la parte trasera del auto.

 

– ¿Qué pasa?

 

– Tome una decisión.

 

 –¿Qué decisión? ¿De qué hablas?

 

– He decidido quedarme con él.

 

 –¿Qué?

 

– Lo prefiero a él.  Me doy cuenta que contigo nunca seré feliz. Siempre me preocupare de que un día decidas volver a dejarme– la mirada que le dio logró estremecerlo –Mientras tú existas yo no estaré jamás en paz.

 

 Sacó de su bolsillo una jeringa.

 

–Así no sufrirás.

 

 –¡¿Qué haces?!

 

Lo empujo contra el auto para que cayera. Cuando estuvo en el piso se sentó sobre él, sosteniendo sus brazos con sus piernas encima. Le quito la tapa a la jeringa y se la inyecto en el cuello.

 

–¡No me hagas esto!- le suplicaba! Se sacudió y logro apartarla de encima.

 

Ella cayó hacia un costado, Golpeándose con una piedra la cual abrió una pequeña herida sangrante en su sien derecha. Con el golpe quedo algo atontada, entonces él vio la oportunidad de rematarle y se puso encima de ella para golpearla de nuevo en la cabeza con la piedra pero no pudo hacerlo. Quedo inmóvil dudando, mirándole con dolor. Luego dejo caer la piedra y él también se dejó caer a su lado.

 

– Voy a morir ¿verdad?

 

–Si…

 

– Supongo que este es el final para mí… ¿sabes? Yo realmente te amaba. Si tuviera valor te mataría, pero soy un cobarde y dejaré a Young Jae a su suerte contigo… Si tuviera valor trataría de sobrevivir… pero tengo miedo de lo que viene después… vivir con esto. Al final eras tú la persona que yo amaba… no soporto saber que me has hecho esto… supongo que lo negaré hasta estar muerto.

 

_ –No te matara, te adormecerá. Te iba a matar con mis manos, era para que no sufrieras… después de lo que vivimos juntos, no quería que el dolor borrara de tu piel mis besos y mis caricias.

 

–¿No voy a morir?

 

–No, con eso.

 

 –Pero no me vas a dejar ir ¿verdad?

 

Ella negó con la cabeza.

 

 –No quiero que te ensucies más las manos. Ya puedo sentir la droga haciendo efecto, supongo que dentro de algunos minutos me desmallaré. No va a haber necesidad de que seas tú la que acabe conmigo.

 

–Lo lamento, hubiese querido que las cosas fueran de otra manera… yo también te amo.

 

 –Prométeme que no le harás esto a Young Jae no importa lo que pase.

 

 –Lo prometo.

 

Sonrió y la beso.

 

Con dificultad se puso en pie, se acercó al auto y saco la maleta del interior. La abrió para sacar las botellas de alcohol y algunas jeringas, se inyecto y tomo un sorbo de licor y esparció un poco por el suelo de vehículo, los envases vacíos los aventó a la parte trasera y le devolvió la maleta a la chica. Se subió al auto y partió. No paso mucho hasta que el auto perdió el control, desde donde se encontraba Hee Sook pudo ver cuando derrapo y callo al barranco. Tras susurrarle un te amo al viento, partió con el sol a punto de salir.

 

 

 

Regreso su mente al presente, Young Jae conducía por las calles de la ciudad, giro para verla con una sonrisa nerviosa al sentir la mano de la chica sobre la suya.

 

–Me amaras y te quedaras para siempre conmigo- le miro- ¿entiendes?

 

Young Jae asintió algo asustado.

 

Ella sonrió, esta vez si iba a ser feliz.

 

Uy ésta chica dá miedo,está mal…desequilibrada..una pena que hee chul no haya tenido la fuerza y el valor para quedarse y luchar…